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lunes, 21 de abril de 2014

El valor de los valores

Algo que descubrí al aparecer mi deseo de ser padre es que no estaba seguro de la respuesta a:

¿Cuáles son los valores que quieres inculcar a tus hijos?

Ahora que voy a ser padre, no he dejado de pensar en eso todo el embarazo de mi esposa. Para ser precisos, 35 semanas.

Exactamente el tiempo que tiene mi esposa embarazada. Y es el tiempo que he estado pensado en buscar una respuesta.

Pues les digo un secreto a voces: Para mí, los valores lo son todo.

Siempre que hablo del tema de los valores viene a mi mente un discurso de aceptación de un premio en el que estaba: Recuerdo que una frase que me marcó fue “Se puede negociar cualquier cosa, pero los valores nunca”.

Desde ese día (hace varios años ya), he tomado muy es serio ese punto.

La verdad es que todas mis decisiones de vida (estudiar, casarme, tener hijos, renunciar, discutir con mi hermano, etc) se basan siempre en lo mismo: Mis valores jamás se negocian.

No me malinterpreten: no soy un idealista y no creo ser un pendejo (aunque eso puede analizarse en otro momento). La verdad es que si lo pienso, creo que siempre me he considerado un pragmático tantas veces que ya me lo estoy empezando a creer, ya que no entiendo la razón, el seguir mis valores y seguir el camino correcto siempre han estado de la mano.

No quisiera decir que soy una excelente persona, más no pienso que soy una mala persona. Digamos que estoy en un punto medio.

No puedo decir que he robado, ni jamás pensaría en robar. No puedo decir que si mis hijos tienen hambre no sería capaz de robar (espero nunca estar en esa situación), pero la verdad es que no me creo capaz de hacerlo. Y eso justamente es de lo que quiero hablar.

He escuchado muchas historias de personas rectas que se desvían (o por lo menos eso parece) de sus valores: Viniendo del país del que vengo, el cambiar de opinión de un día a otro es “pan nuestro de cada día”.

Para no extenderme mucho en el tema les comento mis valores:

  1. El honor y la integridad son los pilares de mis relaciones con el mundo.
  2. La familia siempre será más importante que cualquier otra cosa.
  3. El bien de los demás siempre será mi bienestar.

Siempre he pensado que los valores no deben ser una lista inflexible. Eso tres pilares han guiado mi vida adulta, y para ser honestos, creo que en ningún momento dejo de pensar en ellos.

La verdad es que quisiera que mis hijos tuvieran sus propios valores, sin importar cuáles sean… Aunque no les voy a mentir: voy a hacer todo lo posible para que mi hijo tenga los mismos valores que yo…

A final de cuentas, con tal de que entiendan el valor de ser fieles a sí mismos, creo que todo va a estar bien.

martes, 20 de agosto de 2013

LLévala con Orgullo

Quiero que se imaginen lo siguiente:
 
Un señor de más o menos 60 años, haciendo parrilla (o barbacoa como dicen en algunos países), con una cerveza en la mano y hablando acerca de cualquier cosa con un buen amigo...

¿Se lo imaginan? ¿Lo tienen en la mente?... Pues dense cuenta de algo que lo llena de orgullo y no le importa:

Esta sacando la barriga!!!!!!

¿Por qué estoy hablando de alguien sacando la barriga con orgullo?

Porque es en la sencillez en donde encuentro los momentos de más felicidad.

Todos en algún momento (a menos que tengamos una depresión crónica) hemos sido felices, y sin importar el cuándo, el donde, el porqué ni el cómo, siempre recordamos lo simple y hermoso que fue el momento.

No digo que el señor con barriga sea hermoso (particularmente ese tipo de comentarios no son típicos en mí), pero lo que si puedo asegurar es que esa persona está en su momento. No importa lo que ocurre, en el momento en el que saca la barriga (panza como se dice en mi pueblo), está orgulloso de lo que es, de donde está y del momento.

Y he ahí mi reflexión: Todo el mundo tiene un orgullo que no es capaz de expresar abiertamente. Yo no recuerdo el primer comentario de alguien que diga "Estoy orgulloso de mi panza" (Antes que alguien de mi país empiece con el cuento de que sí es posible y entre en discuisiones, recuerden que cualquier momento en el que han hablado maravillas de su barriga "cervecera" han estado bajo mucha presión y la solución ha sido ser cómicos al respecto), más aún, siempre siento que hay un deseo de hacerla desaparecer, y dada la presión social que existe por ser delgado, bello, rubio y totalmente masificado, pues no me extraña que la gente siga escondiendo el orgullo.

Siendo una persona que históricamente ha sido "delgada" y que ahora tengo una barriga cervecera (cómo negar la triste realidad), también he estado bajo la presión de esconder mi panza, hasta que hace pocas semanas ví algo que aún cuando siempre he tenido a la vista no había detectado:

Una barriga embarazada es algo de total orgullo. No conozco al día de hoy una mujer embarazada que no esté orgullosa (algunas más, otra menos) de su barriga. Nadie juzga a una mujer embarazada, porque al final de cuentas, como especie, juzgar un embarazo es juzgar la supervivencia de la raza humana.

¿Y a qué viene todo esto?

A una simple y clara reflexión: todo en la vida es un tema de percepción...

Así que la próxima vez que te veas al espejo, piensa en el señor que está haciendo la parrilla, piensa en la señora embarazada que camina por la calle, piensa en el corredor y el momento en el que nada de eso importa, solo importa que estés orgulloso de lo que eres.
 
Yo estoy orgulloso de mi panza, ¿y tu?

miércoles, 6 de febrero de 2013

Reflexiones simples, conclusiones claras

Gente Realmente Divertida, no les ¿parece?
Nota Previa: Este es un post un poco más serio que de costumbre, creo que es la luna... luego regreso con algo más ligero. Y para no aburrirlos mucho les dejo una foto divertida de mi persona y mi esposa.

Mi papá es la persona más íntegra que conozco. Nunca en su vida ha buscado más de lo que le corresponde, siempre con un compromiso inquebrantable ante sus valores. 

Mi mamá es una de las personas más dedicadas y preocupadas por el bienestar general de mi familia, buscando ayudar en todo lo posible. No recuerdo la última vez que alguien en la familia no recibió ayuda de mi mamá en momento difíciles.

Mi hermano y yo fuimos educados con esos valores en primer lugar: Integridad y dedicación. Cada uno en su vida hemos aprendido lo difícil que puede ser mantener esas dos premisas (valores, tablas de ley, como lo quieran llamar) en todo momento.

Hoy tuve grandes conversaciones con personas que aún estando a la distancia, buscaban entender cómo que yo era como era. Buscaban entender no sólo las decisiones que tomé, sino como el trabajo que dejo detrás de mí es una muestra de bien que traté de hacer mi lo que me tocaba hacer. Me hablaron de cómo es importante no sólo obtener un resultado, sino que el esfuerzo no implicara ir en contra de lo que uno cree y le gusta.

Fueron tan interesantes las conversaciones que no me dí cuenta lo importante que eran hasta terminaron solicitando que los aconsejara. Nunca pensé que fuera alguien a quien pedirle consejo.

Sin entrar en detalles, hoy descubrí que tan profundas son mis creencias y valores. Al punto que me sentí realmente bien conmigo mismo. Hace un tiempo dije que me despedía de mi entorno en paz, pero siempre quedaba la duda de si realmente era una paz por desconocimiento (alguien me dijo una vez: "La ignorancia es atrevida e inocente"). 

Ahora estoy completamente convencido de que me fui en paz porque era el momento correcto de retirarme. El tiempo ha pasado (no puedo creer que ya tenga 3 meses desde que me fui), pero sigo estando seguro de que todo courrió por las razones correctas, en el momento correcto y con las personas correctas.

¿A qué voy con todo esto? (Se preguntarán los que aún leen)

A la irreparabilidad de las acciones que van en contra de los valores.

Yo puedo resolver muchas cosas en la vida (no puedo ni evitar la muerte ni fabricar dinero, lo siento para aquellos que me iban a escribir sobre el punto), pero algo que jamás podría reparar es el momento en el que voy en contra de mis valores.

Recuerdo una entrega de premios donde un ganador decía: Negocio todo, pero mis valores, jamás. Ese momento tuvo un impacto realmente fuerte en mi mente, ya que ha pasado mucho tiempo y sigo recordando el momento muy claramente.

Y si alguien me pregunta, ese será mi mejor consejo: 
 
Nunca negocies tus valores.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Un montón de tonterías


Hace poco tomé la decisión más difícil de mi vida hasta el momento.

La tomé porque exactamente era eso. La más difícil.

No les puedo mentir, no ganaría nada con eso. Soy una persona que nací en una vida privilegiada en este país:

  • Mis padres son profesionales y están juntos desde hace 30 años. 
  • Mi hermano es tremenda persona y un profesional genial.
  • Nunca tuve necesidades (He trabajado para obtener lo que tengo y nunca se me ha regalado nada por mi lindo rostro)
  • Estudié en una muy buena escuela (donde conocí el valor de lo que tengo)
  • Me gradué en una gran Universidad (donde la excelencia era siempre la meta)
  • Me casé con la Mujer de mis sueños (que a veces me tiene cero paciencia)
  • Trabajé con los mejores profesionales (y creo que aprendí más de lo que creí posible)
  • Nunca he tenido problemas económicos (aunque no me molestaría no tener tantas deudas)
  • Vivo en una zona relativamente segura (y es muyyyyy relativo en Venezuela donde no hay lugar seguro hoy en día).


Y entonces me pregunto: ¿Por qué decidí dejar todo y volver a empezar en otro país?

Porque tomé una decisión.

Tomé la decisión de no seguir dando poder al que no lo merece.

No lo tomen políticamente hablando. Por lo menos no al principio.

No estoy a favor de nadie. Tomé la decisión de irme antes de las elecciones presidenciales de mi país.

Y les explico rápidamente por qué tomé la decisión.

Estamos atrapados. Todos los que estamos leyendo esto estamos atrapados.

Atrapados físicamente en una ciudad/estado/país donde después de las 6 PM tienes miedo de salir y lo peor aún, en donde dejar de confiar en la gente. 
Atrapados económicamente porque no importa que dos profesionales trabajen hasta decir basta porque lo único que haces es subsistir (y pagar las tarjetas de crédito). 
Atrapados emocionalmente, porque le dimos poder de afectarnos a quien nunca debimos darle ese poder. Porque nos estresa cuando alguien habla y no entendemos lo que significa la solidaridad. 
Atrapados mentalmente, porque estamos resignados como país a estar polarizados. A odiarnos unos a otros. A buscar castigar en ambos sentidos porque creer en una ideología u otra. 
Atrapados sin querer ver la salida, porque todos tenemos sabemos en donde estamos,  pero tememos saber a donde vamos.

Y pues me harté de darle vueltas a esta rueda.

Me cansé de no ver el futuro que quería para los míos.

Y tomé la decisión más difícil de todas.

La de dejar todo atrás y avanzar. Porque no les miento: Irse de tu país, sobre todo porque no me voy con odio, ni mucho menos deseo, es algo realmente complicado.

Tan complicado que no quiero hacer las maletas. 
Tan complicado que no sé ni siquiera por donde empezar. 
Tan complicado porque sé que es la decisión correcta, y aún así, no termino de creer que soy lo suficientemente hábil para decir: es hora de seguir mi camino
Le pido disculpas a todos los que quedan aquí. Yo me bajo del autobús para buscar otro. 

No me caigo a mentiras, el otro autobús puede ser peor.

Pero hoy prefiero el bueno por conocer y dejar atrás al malo conocido.

Nos vemos al otro lado del espejo.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Tierra de SuperHéroes


Creo que forma parte del espíritu del ser humano creer en que existe alguien o algo más grande que nosotros que vela por nuestra seguridad, pero a veces creo que rayamos en lo absurdo.

Dada mi línea de trabajo (Consultoría especializada de sistemas informáticos) la creencia en superhéroes es algo que está inscrita en cada una de las personas con las que trabajo. Pensamos frecuentemente en héroes, buscando que otros resuelvan las crisis, ya sea en la búsqueda de una respuesta, en la delegación de actividades, o simplemente buscando un ser humano que está por encima de nosotros en conocimiento y resuelva ese misterio que se nos escapa a nosotros los mortales. 

No importa de donde provenga, nuestro deseo de que en nuestros peores momentos alguien más nos ayude forma parte tan integra de nosotros que no podemos evitarlo.

La mayor parte de mi vida profesional he estado laborando en un espacio de trabajo donde todos los días veo superhéroes: Personas que son realmente especializadas en su trabajo, que normalmente afrontan los problemas sin miedo y que resuelven sus problemas con relativa solvencia. Ahora, son superhéroes con un sólo poder: Sólo saben resolver un tipo de problema.

Esa es una gran fortaleza, pero también una gran debilidad. Es impresionante lo frágil que puede ser una red cuando un elemento clave se desconecta. Es como si ocurriera una gran crisis ya que los superhéroes restantes inicialmente no saben como manejar ese desbalance. Usualmente es algo temporal, ya que siempre surge algo que busca llegar a un nuevo balance (creo que es por eso que todos los días escuchamos acerca de nuevas grandes hazañas hechas por "desconocidos").

Pero: ¿qué ocurre cuando ese desbalance es mayor al esperado? ¿Cual es el punto de quiebre en donde la estructura de acción deja de ser efectiva? ¿A quién recurren los superhéroes cuando ellos están en apuros?

En los últimos meses he estado viviendo una gran "reestructuración" del ambiente donde me desenvuelvo, en donde grandes superhéroes (y alguno no tan grandes) han decidido que es momento de retirarse a continuar su camino en otra vía.

Usualmente no tengo problemas con eso, siempre he sido una persona que trata de verle el lado bueno a cada situación, pero últimamente he visto de manera más evidente que ese componente de superhéroe está más arraigado en nuestra conducta de lo que pareciera. Y así es como caí en cuenta que estoy viviendo una gran crisis de héroes.

Haciendo uso de mis conocimientos en Comics (no son muy amplios, pero si específicos) les comento algo interesante: Los Vengadores (Los mismos que ahorita tienen una película muy taquillera y muy recomendable) hace un tiempo presentaron una historia centrada en una Guerra Civil entre ellos mismos (Marvel Civil War), en ella, se presentaba la problemática de qué ocurre cuando las bases de una sociedad fuerzan un cambio estructural que hace dudar la propia moral en la que se sustentan todos los héroes de los comics.

Sin dar muchos adelantos al tema, imaginen que todos los superhéroes tuvieran que pensar si efectivamente son superhéroes, o simplemente son sujetos que están ahí en situaciones extremas y que por suerte han podido salir victoriosos. Debido a eventos inesperados, se presenta la situación en que se hace evidente que la sociedad es feliz y te deja ser quien eres mientras eres victorioso, y que las costuras y defectos sólo se presentan cuando empiezas a perder.

Claro, este tipo de situaciones no ocurre de la noche a la mañana, se va madurando hasta el momento en el que hasta la más mínima situación detona una crisis.

En mi trabajo el año pasado, sin dar muchas referencias detalladas, ocurrió lo mismo en mi ambiente laboral: un día detonó un cambio de paradigma tan fundamental que hizo que todos los que compartimos el trabajo reflexionáramos acerca de nuestro rol como superhéroes dentro de la red.

Algunos se dieron cuenta que no deseaban ser superhéroes, otros se dieron cuenta que no eran tan "súper" como lo pensaban, otros se convirtieron en villanos (no por la maldad, sino por la desconexión con los valores base de su entorno), otros finalmente cayeron en el limbo. Al final nada quedó igual. El desbalance fue tan profundo que tiendo a pensar que aún cuando todo pareciera volver a la normalidad, nada es normal.

Ya ha pasado algún tiempo desde ese evento, y aún cuando el panorama, estructura de valores y la ejecución de nuestras actividades no cambia, sigo viendo en el fondo la misma situación:

No somos super héroes, pero todo lo que esperan de nosotros es que lo seamos. Y el día que fallemos, ese día recordaremos la realidad: Que no existen los "super", sólo existen personas imperfectas

lunes, 9 de enero de 2012

Azar

Hoy estoy pensando demasiado las cosas, por lo que voy a dejarlos con una historia que se me ocurrió por "Casualidad"

Azar

- Voy a lanzar la moneda, si sale cara, yo invito, si sale sello - Una mirada de picardía para acompañar el momento - Yo invito y me gano un beso - Si una mirada controlara el mundo, serían esos ojos oscuros, por lo que pensé que era momento de jugarme todo.
- Mmm, ¿cómo sé que no vas a hacer trampa? - Una respuesta que realmente no esperaba, que tiene un mensaje de duda en el fondo.
- Simple - Dije con una sonrisa - Tu eres quien va a revisar el resultado - Puse mi mejor sonrisa - Yo lanzo la moneda, pongo mi mano encima y tu levantas la mano a ver el resultado - Y con mi mejor cara culmino - me lo dices - 
- Suena justo - Con una bella sonrisa para acompañar a esos ojos - Déjame buscar una moneda - Y empiza a buscar
- Tranquila, aqui tengo una - y saco una moneda que inmediatamente lanzo al aire.

Es interesante como el lanzamiento de una moneda, el azar en su más pura expresión puede tener tantas implicaciones. He leído acerca del principio de "casualidad" que rige al mundo, pero siempre he sido una persona que normalmente se rige por la búsqueda de su destino...

En fin, mientras veía caer la moneda y poner mi mano encima me encuentro con un beso que tengo demasiado tiempo buscando. Al terminar una sonrisa se dibuja en sus labios y me dice:

- ¿Y cuál fue el resultado? - Una voz que en un futuro sería mi perdición, ya que sería imposible decir que no.
- ¿Es que acaso importa? - Respondo con una pregunta
- La verdad es que no - Me sujeta de la mano y me da un segundo beso - Termina de pagar y vámonos - Dice ya en posición de mando y ya levantada de la mesa - Voy un momento al tocador y nos vemos en la salida, ¿vale? - se levanta y me deja con la cuenta en la mesa.

- Seguro - le digo.

Lo más interesante de todo es que al momento de levantar la mano y revisar la moneda pienso nuevamente en el concepto del azar y de qué pensaría el universo si el azar dependiera siempre de una moneda de dos sellos.

martes, 12 de julio de 2011

Comunicación y Confianza

En una conversa informal con alguien salió a colación el tema de la comunicación en pareja, y de cómo los hombres somos vistos como entes cerrados. Sobre todo hablamos acerca de lo que pasa por la mente del hombre al momento de hablar de la infidelidad.


Yo tengo fama de ser una persona muy fiel en todas mis relaciones (laborales, personales, etc)... Es decir, trato de evitar la traición como una opción válida en las decisiones que en cualquier momento tengo que tomar. Eso me hace pensar siempre en evitar malos entendidos, evitar lastimar a las personas que no lo merecen, en fin, cuando hablo de fidelidad, hablo de una mezcla de flipper y lassie (se me cayó la cédula, lo sé, pero no se me ocurre un ejemplo mejor de fidelidad y dado que han usado ese ejemplo para referirse a mí, me parece interesante usarlo).


Ahora, les comento que la conversación me dejó pensando mucho en el tema. Siendo un hombre casado, siempre recuerdo un par de artículos que en su momento leí y generaron un impacto interesante:


Ambos artículos los leí antes de casarme y la realidad siempre pensé que estaban pésimamente escritos, por un simple hecho básico: parten del que el problema principal de los hombres es la comunicación, y que por la falta de comunicación hay una falta de confianza en la pareja, y por ende, hay que atender el tema de la comunicación directamente.


El error me parece evidente, pero es también muy sutil: Se habla de la confianza como un resultado de la comunicación, no como un tema aparte interdependiente.


Yo soy una persona que confía en la bondad de la gente, pero que da sólo una oportunidad para la traición. Eso implica directamente que no tengo que comunicarme con la gente para confiar en ella (por eso creo en los mecánicos y los técnicos de reparación ciegamente, lo cual me hace el típico pendejo que le cobran lo que les da la gana), pero al detectar el primer acto de traición, soy una persona que tiende a ser bastante agresiva ante esas situaciones. El que me conoce, sabe que tiendo a pasar de tu mejor amigo fiel, a ser un completo extraño que no genera ninguna interacción. A veces tiendo a ser vengativo, pero es raro que eso ocurra.


Viendo a mi alrededor, observo comportamientos similares en la mayoría de los hombres que conozco: confiamos en nuestros amigos y familiares sin casi interactuar con ellos, y más aún, a veces confiamos en ellos sin importar lo que se oiga de los mismos (¿o es que nunca han estado en la situación en la que tienen que hacerle "la segunda" a un amigo que está haciendo algo incorrecto?).


En cambio, las mujeres parten del hecho de que la confianza se reafirma al comunicarse, viendo el ejemplo más típico que cuando hay dos mujeres conversando en cualquier lugar, el nivel de importancia de la comunicación depende directamente de la confianza que se tienen.


¿Qué significa esto? Que para los hombres la comunicación y la confianza están separadas, mientras que para las mujeres la comunicación es un símbolo de la confianza. No creo que ninguno de los esquemas sea incorrecto, pero es fundamente entender esta diferencia para poder llevar a cabo una relación exitosa en cuaquier ámbito.


Uno puede hablar sin creer lo que se dice, puede actuar en base a la confianza de otros, puede suponer casi cualquier cosa de cualquier persona, pero la realidad es que nunca puede evitar algo tan simple como:


La confianza depende de la comunicación tanto como la comunicación de la confianza. Uno no es resultado del otro. Nos guste o no.

martes, 31 de mayo de 2011

Originalmente Incorrecto, Actualmente imperfecto

Voy a hablar sobre un tema que en el contexto social en el que me desenvuelvo es más frecuente que ir al baño. pero así como ir al baño, nadie habla de ello, pero todo el mundo lo hace.


Voy a hablar de un tema tan sensible que cualquier que no quiera seguir leyendo, lo invito a dejar de leer lo siguiente. Ahora, si por alguna razón quiere seguir leyendo, lo prevengo, voy a hablar mal de todo lo que crees que está bien.


Después de asustar a todo aquel cobarde que no quiere leer del efecto que tiene la presión social sobre todos nosotros, me quedo con el lomito.


No entiendo por qué, en algún momento de mi vida, caí en cuenta que gran parte de las decisiones que tomamos tienen un componente de presión social.


Desde que somos niños, se nos inculca que:

  1. Nos deben gustar las niñas (Y dios nos cuide de que nos guste nuestro mejor amigo, porque vamos a quedar fichados de por vida)
  2. Cuando terminamos el bachillerato, que debemos estudiar alguna carrera (porque para ser un hombre/mujer de bien, se debe estudiar mucho)
  3. Que debemos casarnos "antes de que se nos pase la hora" (porque sino siempre seremos el familiar solterón del que toda la familia conversa eternamente en cualquier reunión/parrillada/comida) 
  4. Debemos tener hijos (porque al igual que nuestros padres/tíos/familiares tenemos que dejar de ser el "Sr. Fulano" para ser el "Papá de Fulanito")
  5. Debemos acumular todas las deudas posibles para adquirir elementos que nos conllevan a una felicidad material (Porque el capitalismo/comunismo/socialismo sigue dependiendo del dinero para adquirir bienes)
  6. Es necesario trabajar como un burro cobrando un miserable sueldo hasta que lleguemos a un puesto gerencial (que en este país implica trabajar mucho más para pagar las deudas acumuladas).
  7. Las vacaciones tienen una planificación estructurada y repetitiva (porque los lugares vacacionales existen y hay que asistir a ellos)



En fin, ya entendieron que existen patrones pre-definidos.


Y si por casualidad eres el anormal de la familia, la presión social hace lo imposible por llevarte nuevamente al camino estructurado previamente...


¿O es que ninguno tiene una prima/hermana/conocida que después de cierta edad lo único que le pregunta es "¿Y cuándo te casas?"?


O peor aún, nunca han tenido un amigo homosexual al que le preguntaron: ¿Y nunca has tenido una pareja del sexo opuesto?


Necesitamos una estructura mental de cómo deben ser las cosas, y lo que se sale de esa estructura, cae en nuestro espacio de "Tabú" en donde tratamos de encajar nuestras creencias a una nueva realidad.


¿O es que nunca han conversado con alguien de lo extraño que es alguien que no estudió (o no terminó sus estudios) y es exitoso? Y lo peor aún, hablamos de que es un atípico, un anormal que se sale de la regla y que por "suerte/leche/casualidad" todo le salió bien.


Pues lo peor de todo es que al pensar en cada uno de estos puntos, te conviertes en parte de la presión social, por lo que te digo a tí, a mí, y a todos algo simple:


Estimada Sociedad, lamentablemente ya formo parte de la "presión social" de alguien más, así que no me sigas jodiendo, la verdad estoy un pelo cansado de ser todo lo que todo el mundo espera de mí, así que me voy a tomar un descanso de lo que llaman "políticamente correcto" y voy a ser "lo que a mi me dé la gana de ser".


Lo peor, es que creo que por tanta presión social creo que se me olvidó que era lo que quería ser...


pp

martes, 3 de febrero de 2009

Mientras más las cosas cambian...


En los últimos tiempos he evitado escribir.

No les voy a mentir, he evitado expresar lo que siento por miedo a liberar muchos demonios que paulatinamente han aparecido.

Para aquellos que me conocen, saben que soy apasionado con lo que hago. Escribo, trabajo, vivo y siento cada segundo de la vida. Disfruto lo que puedo y trato de respetar mi lugar en el mundo, siempre pensando en la irreverencia que tiene el simple hecho de caminar por la lluvia con la cara hacia arriba.

Pero es en esa visión en el que mis temores se hacen más profundos, en los que muchas veces debo proteger a los que quiero de mi mismo, en los que debo contener la pasión destructiva que me embarga y busca una libertad que a veces e buena, y a veces es mala.

Me imagino que todo el mundo a veces tiene sus "momentos estelares", en donde es el héroe de su propia historia, así como "momentos para el olvido", en donde en vez de ser el héroe, somos el villano que pareciera ganar cuando no debe. Creo que algo que me distingue es el hecho de que para mí todo segundo de mi vida es a su vez ambos, tanto estelar como para el olvido, siempre luchando contra los excesos, y disfrutando las delicias que implican el respirar y entender todo lo que me rodea.

Hoy, que estoy un poco más filosófico que de costumbre, quería compartir un sentimiento y preocupación que tengo: Siendo como soy, siempre tengo unas expectativas extremadamente altas para aquellos que me rodean, es decir, mientras más conozco a una persona, subconscientemente doy más y pido más. Esto es un arma de doble filo, sobre todo por algo tan simple y complejo que me asusta: cómo expresar mis expectativas.

Imagino que cada quien tiene la capacidad de esperar siempre lo mejor de los demás, a veces con recelo, a veces con ansias, pero a final de cuantas, es importante confiar en los demás y de las capacidades que alguien puede llegar a tener. Sé que cometo justamente los errores que debo cometer, ya que por alguna razón que desconozco, creo que las cosas ocurren porque deben ocurrir, y también sé que aprendo la mayor parte de las veces.

En fin, la idea de todo esto es dar la bienvenida nuevamente a todo lo que sucede en mi mente, que a veces entiende, a veces no, pero al final de cuentas, busca entender el por qué las cosas suceden como suceden.

viernes, 31 de octubre de 2008

And silence falls between us, as the shadows steals the light...


Cuando trato de escribir exactamente lo que pienso, o trato de expresar lo que exactamente quiero decir, usualmente digo barbaridades que hacen efectivamente más daño que lo que en realidad quiero decir.

Por eso usualmente soy muy cuidadoso de lo que digo.

O viceversa, cuando quiero que la gente se arreche conmigo, me pongo "crudo".

Toda aquella persona que tenga un poco de sanidad en su mente puede estar pensando: ¿Para qué demonios quiero hacer molestar a la gente? Si usualmente todas la guías de inteligencia emocional, de manejo de la gente, y la mayoría de los psicológos del mundo hablan de la efectividad de la asertividad, yo llego y uso la asertividad como un arma.

Mi respuesta, además de simple, tiene un sentido bastante interesante: Para generar un efecto reactivo contrario a mis opiniones.

He descuebierto algo interesante: Los individuos tienen opiniones, las masas no. Lo que quiero decir es que cuando existe una opinión individual, el ser humano por naturaleza tiende a aceptarla o rechazarla, más las masas en general tienden a seguir el comportamiento del individuo, en otras palabras, la gente parece más un rebaño que es llevado por aquellos que opinan.

Y personalmente eso me saca de mis casillas.

En mi trabajo usualmente tengo que proponer ideas completamente alocadas, teniendo siempre con consideración muchos puntos de vista y perspectivas, buscando siempre los puntos comunes y analizando las situaciones para obtener una solución que cumpla con las exigencias de todos. Pero cuando propongo una idea y nadie opina, me frustra.

Me frustra ser la única persona que vé el problema en toda su completitud, me frustra que la gente es muy complaciente y yo tiendo a ser muy detallista, a ver el lado malo a las cosas, a ser crítico en todo. Y me gustaría que todo el mundo fuera crítico conmigo. El problema es que la mayoría de las veces no lo son, porque dadas mis habilidades personales, hay momentos en los que me siguen ciegamente.

No me malinterpreten, me gusta que mis opiniones sean tomadas en cuenta y que tengo un peso importante en la toma de decisiones, pero realmente prefiero que todos seamos la guía en las decisiones, que yo sólo sea la guía y los demás me sigan ciegamente.

Así que saco a la gente de sus casillas. Las hago reaccionar, y aún cuando les digo que las voy a volver locas, no lo pueden evitar.

Hace casi un año, conversando con algunas amigas, les dije claramente que las iba a molestar. Sabiendo sus creencias y valores, utilicé intencionalmente argumentos muy válidos sobre el significado de "la asertividad". Para mí, la asertividad es dar un mensaje de tal manera que se esté consciente de la respuesta del otro, y más aún, contar con esa respuesta efectiva para que las partes se entiendan. Para el resto del mundo conocido, la asertividad siempre debe ser positiva. Si se fijan, la diferencia fundamental es que yo uso la asertividad para generar el efecto deseado, sea el "bueno" o el "correcto". Obviamente estalló el caos en la conversación, pero mis amigas, aún sabiendo que estaba haciendo uso directo de la asertividad para generar caos, nunca estuvieron de acuerdo conmigo.

No digo que tenga la razón, pero es demasiado interesante ver cómo con un mensaje bien formado se puede obtener un efecto deseado.

Por eso es que tengo que inducir el caos la mayoría de las veces en mi trabajo, para generar una reacción y evitar el comportamiento de rebaño.

En fin, esto tal vez sea un poco de ruido a ver si genero un poco de esa divertida y siempre necesaria polémica...

viernes, 3 de octubre de 2008

Ruido en la Mente



Cuando uno tiene demasiado en qué pensar, todo parece inconexo, confuso, como una serie de escenas de una película sin sentido. Es en ese momento en el que la inspiración viene y logro por fin encontrar sentido a todo. En ese momento, soy algo que produce y derrocha energía.

Pero mientras ese momento llega, acumulo información, me expreso y opino. Sin creatividad pura, pero con destellos de genialidad (Realmente tengo el ego subido hoy).

Hoy quiero hablar de ese tema tan delicado como la creatividad espontánea. Para aquellos que han tenido momentos en los cuales todo parece tener sentido, este es su momento. Para aquellos que no me entienden, no se preocupen, en algún momento, tal vez no este, lo entenderán.

Hace más de un año tuve un rayo de luz. Caminando tarde por las calles de una ciudad durante un congreso, preocupado por lo poco comunicativo que había sido el día, tuve un rayo de luz: En vez de preguntarle a las persona sobre sus experiencias relacionadas sobre el congreso, le iba a preguntar sobre temas totalmente inconexos. A ver si por suerte me conseguía con alguien que realmente significara un contacto real.

El resultado de esa experiencia se convirtió en algo que recuerdo cada vez que puedo (son esas épocas que definen lo que realmente eres). No voy a entrar en detalles, todo aquel que me conoce ya está ladillado de la historia.

Pero ese exactamente es mi punto. Esos eventos parecen ser aislados, o débilmente conectados. Mi problema es que muchas veces no tengo la capacidad de sobrevivir entre los episodios. No estoy proponiendo ser un mar de creatividad pura, ni siquiera Da Vinci podía mantener un ritmo de creatividad constante, pero por lo menos saber cómo manejar las situaciones creativas para darle el mayor provecho posible.

Tal vez no cure el cáncer, ni responda a preguntas fundamentales sobre la vida humana, menos aún consiga la respuesta a ¿Quien fue primero, el huevo o la gallina?.

Pero quien sabe, tal vez se me ocurra alguna solución para problemas mas mundanos, simples y a la vez divertidos. O simplemente use todo mi poder creativo para hablar locuras en alguna página web.

viernes, 19 de septiembre de 2008

El pitillo, la pajilla y el Popote


Aventuras de un Venezolano en México:

- Disculpe Señorita, ¿me podría dar un pitillo? - Pregunta el joven venezolano que no sabe que en méxico a las líneas de cocaína se les llama pitillo.
Dada la cara de asco de la señorita, el joven venezolano cae en cuenta que ha utilizado la palabran incorrecta y reformular la pregunta
- ¿Una Pajilla? - Ahora el rostro de la señorita cambia de asco a repulsión, dado que el término pajilla tiene connotaciones pornográficas...
Finalmente, y en estado de preocupación, el joven pregunta
- ¿Popote? - Con rostro preocupado
- Ahhhhhhh - Responde la vendedora - No tenemos, tome un vaso con hielo para vertir el refresco -

Este es uno de los recuerdos más extraños que tengo, y no sé por qué, no dejo de reírme al pensar lo extraño que es hablar el mismo idioma y no entenderse para nada.

Todo el mundo tiene recuerdos divertidos, recuerdos que quisiera olvidar, recuerdos que olvidó y aparecen de repente, en fin, todo el mundo tiene anécdotas que contar.

Pero en fin, esta historia no está para ilustrar mis desventuras en méxico, sino para probar por anticipado algo que he visto mucho: A la gente le gustan las anécdotas. Uno puede estar en alguna conversación casual, siempre surge una anécdota, la cual sirve como ancla entre el tema general y las personas. En otras palabras: Es lo que demuestra que estamos prestando atención y no estamos pensando en compras (mujeres) o mujeres desnudas (hombres).

Ahora viene la parte fumada de su servidor: Es increíble como una anécdota da poder sobre el que la cuenta. Aquel que relata la historia, de hacerlo correctamente (particularmente los que me conocen saben que tiendo a gesticular mucho en mis relatos) se convierte en una especie de sabio, por conocer y transmitir una información que nadie poseía.

Pero el valor de la anécdota es temporal y contextual: Una historia fuera de contexto o conocida genera repulsión y la automática pérdida de poder del locutor. Es decir, se vuelve un pendejo.

Viendo este gran video de Los Simpsons me he puesto a pensar el valor que tiene el saber decir las cosas en el momento justo, de la forma correcta y transmitiendo el mensaje que exactamente quiero decir.

Es decir, si en este momento les digo que estoy divagando, hablando tonterías sin sentido, que divierten y a veces hacen pensar, ¿habrían descubierto que no debían leer esta última línea, dado que no tiene ningún sentido?

Pues ahora que la han leido, no les queda otra que pensar en lo que podría haber sido, no lo que es en realidad.

Mientras tanto, sigan buscando esa anécdota que les gusta, que les divierte y que les da poder. Si no la tienen, es hora de vivirla.

martes, 9 de septiembre de 2008

Profesionales, Amateurs, Novatos y Científicos Locos


Vamos a utilizar dos palabras importantes en este momento: Pendejo y Cagada.

Diremos que alguien es Pendejo, cuando todo el mundo sabe que ese alguien está cometiendo un error menos él mismo... El algo así como la naturaleza: Todo el mundo sabe que hay que es un error beber agua cerca de un río lleno de cocodrilos, pero las pendejas vacas lo hacen todo el tiempo y se las terminan comiendo, para después culpar al cocodrilo que lo único que ha hecho es saciar el hambre.

Pendeja la vaca, pendejo el cocodrilo, pendejo el que vé todo y no dice nada.

Y ahora llamaremos cagada a cualquier actividad. "La cagada esa", es simplemente una alegoría a una actividad cualquiera que termina en fracaso. Es decir, decimos "cagada" a toda actividad que hacer un "pendejo" profesional.

Pues bien, dadas las distinciones previas, quería comentar las muchas veces que, cuando alguién quiere hacer alarde de sus cualidades, siempre dice lo mismo: "Abran paso al Profesional"... Para mí, los profesionales, quitando de un lado a los "Pendejos Profesionales", no existen.

Existe gente que cobra una cantidad de dinero (Que no entiendo cómo hay gente que paga) por realizar una actividad en la cual se ha desempañado suficiente tiempo como para aprender bastante sobre un tema, pero no por eso significa que esta persona que sabe mucho sea un profesional (Nuevamente, a menos que sea un Pendejo Profesional).

Un profesional nunca dice que no sabe, aún cuando no posea el conocimiento, tiene que buscarlo, y si no existe, debe crearlo. Un profesional tiene que tener la capacidad de entender un problema en su área y poder hacer un diganóstico acertado sobre cuál es el problema de fondo y la solución a alto nivel. Muchas veces no sabe el detalle de cómo solucionar, pero tiene idea de quien puede apoyarlo y evitar hacer una "Cagada".

Un profesional debe ser lo suficientemente sabio e ignorante para saber cuando una cagada es tal, y cuando no lo es. Debe ser tal sutil para diferenciar cagadas que al ojo inexperto parece iguales, y saber cómo convertir el trabajo de un pendejo en algo admirable. En fin, un profesional sabe de su trabajo, lo entiende y no tiene secretos, sino nuevos retos.

Mucha gente tiende a tener rasgos profesionales, pero el punto clave de profesional es que el conocimiento y la habilidad tiene que ser tan natural como el respirar. Por eso es que digo que no existen profesionales puros, sino que existen híbridos.

Es decir, existen amateurs y novatos en áreas del conocimiento que trabajan para convertirse en profesionales, siendo pendejos en un principio, para ir disminuyendo las cagadas a partir de la experiencia. Es algo así como evolucionar de un Pendejo Profesional a algo mejor.

Resumiendo y para terminar de hablar pendejadas...

En la ruta para ser profesional, trata de entender que primero tienes que ser un pendejo que hace cagadas.

Creo que ahí es donde el ser humano debe evolucionar.

Mientras tanto, me tendré que conformar con todos los científicos locos que tengo a mi alrededor, que son profesionales, pendejos, amateurs y novatos a la vez, pero lo más importante: son felices y no les importa.

domingo, 2 de marzo de 2008

Con el bate, la mandarria, el taladro y pare usted de contar

Nota Inicial: Hoy les voy a pedir un poco más de paciencia de la que normalmente tienen conmigo. Este es un post largo porque ejemplifica muchas de las cosas que tengo en mente. Voy a empezar a hablar de tres cosas que en un principio parecerán inconexas, luego trataré de complicarlas como siempre, y finalmente quedarán con un signo de interrogación por un final inesperado e incoherente. En otras palabras, este es un escrito como los de siempre. Disfruten la función...

Los votos


Siguiendo con la onda del matrimonio, una de las actividades que tengo en mi poder (y no son muchas) es escribir mis votos matrimoniales.

Para aquellos que no saben que son, los votos matrimoniales son aquellos sentimientos, promesas y deseos que confiesas a tu pareja enfrente a todos tus amigos, familiares y afines al momento de la ceremonia eclesiástica.

Aqui es donde todo el mundo me ha dicho: ¡Para tí debe ser fácil dado que escribes todo el tiempo y siempre se te ha hecho simple el escribir!.

Quisiera que pensaran por un momento la situación: Soy una persona que le cuesta pensar en situaciones perfectas, que siempre está buscando un nuevo retos, que nunca entiende todo de una sola vez y que a veces habla demasiado. Todo eso es receta para un desastre dada la situación de que tengo que escribir lo que siento por la persona más importante de mi vida.

Las posibilidades de que escriba algo tan complicado que no tenga sentido, tan profundo que realmente sea monótono, tan ladilla que realmente yo mismo no voy a querer decirlas son tal altas que he realmente estoy preocupado... Preocupado porque a final de cuentas voy a meter la pata y no me procupa en lo más mínimo.

Como adelante les diré algo: El día de mi boda, justo antes de salir a la iglesia, voy a publicar mis votos en conjunto con una foto de mi mismo en este repositorio de pensamientos. Si no me cae un rayo o algo parecido, tomaré eso como una señal de que a) Los votos no están tan mal y b) Por más loco que esté, mi esposa siempre tendrá la paciencia para decirme ¡Tranquilo, que nadie nunca le hace caso a las cosas que se dicen al momento de la boda!...

Los ciclos que terminan

Cada cierto tiempo pienso en la misma canción de Hector Lavoe "Todo Tiene Su Final" y lo que significa para mí. Amigos que se van, ciclos que deben terminar, fases que cada quien debe cumplir mientras anda en su caminar por la vida.

Antes de que piensen que me estoy volviendo complicado, simplemente estoy un poco triste, un poco melancólico, muy alegre y siempre muy analítico. Estoy en una fase de cambios importantes en mi vida, tanto a nivel personal como a nivel profesional. Es de esos momentos definitorios en la vida, en los que se pone a prueba realmente la enteresa de la persona, la madurez y capacidad de afrontar los momentos.

Uno de esos momentos donde no importa lo que hagas, siempre será la decisión equivocada la que tomemos.

Será equivocada no por se incorrecta, sino porque aprenderemos de la peor forma, porque creceremos a los golpes, porque lo haremos solos, porque a final de cuentas, no es sólo el fin de algo, sino el comienzo de otro momento en nuestras vidas.

Hace no mucho una persona sin querer me enseño algo tan valioso que hizo un cambio fundamental en mí: Me enseño a darme cuenta de que no importa que tan cómodos estemos, en algún momento la vida nos va a enseñar que nada es eterno y que es necesario aprender a despedirse, a dar cierre, en pocas palabras, a terminar para volver a empezar...

El chip de fábrica


Comentario común en la mujer molesta: ¡Todos los hombres son así!
Comentario común en el hombre obstinado: ¡Todas las mujeres son iguales!.

Damas y caballeros,

Tengo el placer de informarles que no hay respuesta a esa pregunta no formulada.

Si partimos del hecho de que todos los miembros de un mismo género se comportan de la misma manera, podemos encontrar una alta cantidad de pruebas que apoyan este precepto universal. No es necesario ni siquiera enumerar alguna dado que todo el mundo tiene infinidad de ejemplos, bien sean actuales, pasados, reales o ficticios (cuando digo ficticios, me refiero a ejemplos de las películas).

En cambio, si pensamos que es un hecho falso, conseguimos con igual facilidad cantidad de ejemplos y teorías que nos permiten igualmente comprobar nuestra teoría.

Es a partir de esto que he descubierto algo realmente importante para el desarrollo de la humanidad, y es que el ser humano (coloc ser humando para no poner ni el término "el hombre" ni "la mujer") viene o aprende una conducta básica: Catalogar a sus semejantes.

Es como si viniéramos con la instrucción básica de que si vemos algún fenómeno o cunducta, lo clasificamos sin pensar realmente si vale la pena hacerlo. Sin importar que sea una clasificación positiva o negativa, no nos sentimos a gusto si no hemos clasificado de principio a fin a las personas y su entorno.

Tal vez por eso nos gustan tanto los cuentos ajenos, porque permiten comparar clasificaciones. Porque hasta el cómo clasificas a la gente te permite clasificar a alguien. Es como una inmesa paradoja que nunca tiene respuestas, sólo más preguntas que nos hacen sentir bien...

Y ahora para el final...

¿Qué tiene que ver los votos matrimoniales con el fin de los ciclos y la conducta de clasificación compulsiva de la gente?...

Pues que son los temas que estoy tratando en mi día a día, que por conversaciones con mis allegados tienen un peso importante en el tiempo que les invierto.

En fin, se relacionan porque son mis pensamientos.

Clasifíquenme como loco, así todo tendrá sentido...

domingo, 12 de agosto de 2007

Cada loco con su tema



Vamos a hablar de caballerosidad...

Vamos a hablar de sexo...

Vamos a hablar de ideas simples...

Vamos a hablar de soluciones complejas...

Vamos a hablar de cosas que pueden no tener ningún sentido...

O pueden tener todo el sentido que nosotros tendemos a perder...

Últimamente he escuchado a bastantes personas tocar el tema de la pérdida de caballerosidad tanto en hombres como en mujeres (sí, la caballerosidad se presenta para ambos sexos por igual) y me puse a escuchar las diferentes historias al respecto.

Para las mujeres que conozco (y voy a hablar sólo de las que conozco, porque las mujeres son como los hombres, uno siempre termina conociendo a uno que rompe los estereotipos) un caballero es alguine que no sólo es amable o de finos modales, sino que se importa por los detalles para hacer feliz, aunque sea por un simple segundo a una mujer. Caemos entonces en el delicado tema de qué tan detallista puede llegar a ser un hombre, de qué tan finos son los modales, de qué tan complejo puede llegar a ser el pensamiento de una mujer para que no llegue a pensar en dobles intenciones.

Para los hombres que conozco, ser caballeroso es una actitud ante las damas, una forma de entender lo que quieren en realidad y simplemente hacerles más fácil el camino. He aqui un punto importante: para un hombre el ser caballeroso no implica atender todos los deseos de una mujer, simplemente es estar pendiente de que se sienta a gusto en su entorno, tan simple como eso.

Y ahora estoy yo, que aún siendo hombre tengo una perspectiva un poco distorsionada de lo que es la caballerosidad (y aquí el fume de la semana): La caballerosidad es un modo de conducta. ¿Y qué demonios es un modo de conducta? pues la respuesta es lo complejo del caso. Un modo de conducta define como vemos a los demás y actuamos en correspondencia a eso, por ejemplo, si sabemos que alguien con quien hablamos se siente incómodo con un tema, simplemente no lo tocamos a su alrededor, en otras palabras, pensamos en nuestro entorno para evitar cometer errores y herir suceptibilidades. El ser caballeroso, por lo menos para mí, es cómo entendemos a un nivel muy superficial a las mujeres y tratamos de que su entorno sea lo menos complejo para ellas.

Es por eso que hay damas que me consideran caballeroso y hay damas que no: porque a veces, les guste o no, los detalles que las incomodan no pueden (¿o deben? realmente no sé cual es el verbo) desaparecer, porque entonces la vida se hace muy simple, y todo se hace aburrido...