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martes, 7 de mayo de 2013

Cree en lo que haces

Me fascinan los retos.

Tal vez por eso me casé con la mujer más compleja que conozco. Puedo asegurarles que para aburrirse con ella es algo realmente complicado. No significa que ella no se aburra, pero por lo menos no recuerdo la última vez que estuve realmente aburrido con ella: siempre tengo que estar pendiente, porque las señas cambian todos los días. Creo que acabo de resumir una característica importante de las mujeres (lo imprevisibles que pueden ser), pero en mi caso, mi esposa es la más complicada de todas. Aunque puede sonar como algo negativo, es todo lo contrario.

Pero eso no es de lo que quiero hablarles. Como cosa rara me volví a desviar de lo que quiero hablarles.

Quiero hablarles de un par de experiencias que me han formado y que me han hecho aprender demasiado en la vida.

Laboralmente, siempre mi trabajo ha sido resolver problemas. Usualmente con base tecnológica, pero problemas al final.

Es un trabajo interesante, y mientras hay problemas nuevos, retos nuevos, me siento motivado a seguir aprendiendo y siendo lo mejor que soy. Tal vez por eso fue que desde hace algunos años apoyo emprendimientos en múltiples niveles.

Debo serles honesto: Tengo un gran respeto por el concepto de emprendimiento. Conozco grandes emprendedores en el área de tecnología y no quiero ponerme ni remotamente en su mismo nivel.

Pero quiero contarles mi perspectiva acerca de los dos últimos emprendimientos en los que he estado.

El primero fue un emprendimiento culinario: Siendo un aficionado al buen comer, siempre me ha parecido interesante el mundo de la cocina. Como buen ignorante del negocio de los restaurantes, pensé que un chef ejecutivo era un sujeto que se encargaba de crear los mejores platos, diseñar el menú y cocinar en momentos claves. La verdad es que eso sólo comprende un 1% de lo que significa ser un chef ejecutivo.

Un conocido que es chef (por educación y experiencia lo llamo así, aún cuando él odia el término) me comentó una vez de su idea de montar un "laboratorio culinario", donde el producto era crear un menú desde principio a fin para vender a restaurantes de comida ejecutiva (Dígase de lugares que ofrecen comida relativamente económica con un contenido nutricional mayor que cualquier cadena de comida rápida). En Venezuela estos lugares son variados y con alto nivel de penetración en el mercado, pero con un nivel de fidelidad muy bajo y poca capacidad de re-inversión (lo que se gana por cliente es relativamente poco).

Si bien no es mi área, me parecía interesante la forma de aproximarse a un problema que entendía que  era realtivamente común en su profesión, que es que la fidelidad de los clientes a un lugar de comida ejecutiva depende de dos factores: El precio o la variedad. Una propuesta de un menú de principio a fin con alto nivel de variabilidad, simplicidad y organización (es decir, entregar el menú, las recetas, el balance completo, la coordinación de compras y otro montón de cosas), buscando abaratar los costos al no tener que pagar por el proceso innovativo completo (es decir, no tener un chef en cada restaurante, sino gente menos formada y más barata) indudablemente generaba un atractivo para aquellos que deseaban invertir en lugares de comida de este estilo, donde los costos son usualmente un factor de peso.

Mi apoyo en este emprendimiento era simple: como era el que menos sabía cocinar, pero era el "ingeniero organizado" (el que me conoce sabe que esto no es realmente cierto) me enfocaba en el área "gerencial" de un menú: Calculaba los costos, buscaba opciones de los proveedores, apoyaba en la logística y me centraba en mantener los costos del primer "laboratorio" en los límites que nos impusimos (digamos que era el secretario y guerrero en la lucha de que la iniciativa fuera algo organizada). Como esto realmente no era mi trabajo principal, realmente invertía el poco tiempo que tenía ayudando como podía, a veces dejando el trabajo para un momento en el que era demasiado tarde (recuerdo un episodio donde se generó un menú el doble de caro de lo que debíamos por un desastre causado por no haber hecho una llamada en el momento correcto) y normalmente eso generaba problemas. Es más costoso arreglar algo que nace mal, así que ya entienden la situación.

El negocio realmente levantó con un par de clientes iniciales: Dos propuestas completamente distintas en donde la complejidad estaba en generar un producto de calidad a bajo costo (Dada la ubicación de los dos locales, el bajo costo era más importante que la creatividad del menú).

Estos dos clientes terminaron satisfechos con el trabajo y nosotros con una muy buena experiencia de cómo el negocio se podía ir desarrollando. En el apartado económico nos permitió colocarnos en una posición neutra: lo que ganamos pagaba lo que hacíamos.

En ese momento el hombre aburrido que llevo dentro despertó: Quería más.

Quería más de un negocio que estaba empezando y donde la verdad es que no tenía el tiempo para dedicarme de lleno (ese suceso chocó con un momento laboral fuerte de mi parte y un nuevo trabajo de mi amigo). En un momento llegué a pensar en dedicarme de lleno a esta iniciativa, pero como el valor que tenía el negocio estaba en otra mente, tuve miedo. Decidí reunir a las partes del negocio y plantear dedicarnos de lleno al negocio.

La verdad es dura, pero para simplificar una de las sesiones más complejas de mi vida en una frase: todos estabamos empezando a ver el negocio de manera distinta.

Mi amigo veía el negocio como una forma "extra" de ingresos, en donde podía experimentar y luego cobrar los experimentos a otro.

Yo lo veía como un nicho de corto plazo que sirviera de puente para re-pensar el negocio de la comida. Comentaba acerca de planes a mediano plazo, de ideas locas acerca de asociaciones con escuelas culinarias para utilizar a los estudiantes. Pensaba en asociaciones con distribuidores de comida para generar una cadena de suministro más ordenada y coherente.

Imaginen la siguiente escena: Un ingeniero tratando de explicarle un negocio de comida a un chef con una experiencia interesante en restaurantes de alto nivel en Venezuela. En Venezuela hay un dicho que dice "Qué va a saber un burro de pasta de dientes", lo que significa que estaba tratando de explicar un negocio completamente innovador en un área donde no sé nada, a alguien que viene de experiencias tradicionales en el negocio de la cocina.

No tengo que explicar mucho más de la reunión. Fue MALA por decir poco.

Al final me dí cuenta que cuando se emprende, la visión tiene que ser la misma, así que después de un fracaso bastante grande (con un costo económico de mediana envergadura), decidimos de muy buena manera (en serio), tomarnos un tiempo (suena muy romántico, pero la verdad es que no quedamos como enemigos, pero la amistad se vió bastante perjudicada).

Ahora que lo veo en retrospectiva, creo que me dejé llevar por el éxito temprano y quise buscar un reto más grande sin pensar en la visión de los demás. Al no conseguirlo, preferí escapar lo antes posible.

Esa experiencia me enseño muchísimo de lo que significa hacer negocios con alguien, por lo que en mi próxima aventura, busqué alguien en quien realmente creyera y compartiera mi visión.

Mi segunda experiencia de emprendimiento la tuve hace poco. Es un emprendimiento en educación, donde el planteamiento en su momento (hace un par de años) era radicalmente distinto. Era tan interesante, que no dejaba de hablar de ello. Me sentía como un vendedor de herbalife (disculpas a ellos, pero solo hablan de un tema), mi familia estaba un poco cansada, peleaba con la gente que no me entendía. Realmente era un vicio.

La persona que estaba emprendiendo era alguien a quien tengo en alta estima profesional, ya que fue una de las personas que más me enseñó acerca de mi trabajo y decisiones laborales en mi vida.

La idea era retadora y la verdad, era que el trabajo era bastante interesante. Me metí de lleno a apoyar en el aspecto creativo, en la construcción, en todo lo que pudiera apoyar, lo hacía. Estaba en mi elemento, haciendo algo en lo que realmente era bueno y con gusto. 

Mi error fue ser lo suficientemente inocente como para no leer la realidad aún cuando la tenía entre mis ojos.

Si bien invertía todo el tiempo que tenía y mi participación en el emprendimiento no era del índole económico, sino más bien, atada a lo que pudiera producir, la realidad es que estaba tratando de generar una solución sin el tiempo real para hacerla. Es algo frustrante tener la visión, la estructura y no tener el tiempo para hacer las cosas. No puedo dejar de pensar en los momentos en los que traté infructuosamente ponerme al día de toda la carga de trabajo pendiente, para terminar con nuevas ideas y más trabajo.

Y en el mundo del emprendimiento tecnológico, si te atrasas, alguien más llega antes que tú.

Mi familia siempre ha dicho que tengo la habilidad para adelantarme a los malos negocios, pero estaba negado a dejar a un lado algo que realmente me parecía una buena oportunidad.

La realidad golpea cuando menos lo esperas.

Ocurrieron muchos eventos consecutivos que me hicieron darme cuenta que este último emprendimiento no era lo que me convenía, si bien aún creo en él, dejé de ser feliz haciendo el trabajo, así que preferí hacer como los grandes jugadores en un casino y retirarme aún teniendo un par de fichas en la mano.

Al final aprendí que los negocios se deben tratar como tal: como un negocio. La felicidad en lo que haces es vital, pero si no ves que estás en un negocio, las cosas nunca terminan de funcionar. 

Al final creo que ambas experiencias siempre las traté como un hobby, como algo que hacía con mi tiempo libre a ver si lograba generar algo que valiera la pena. La verdad es que nunca las tomé con la seriedad que merecían, así que el resultado fue totalmente previsible.

No me siento como si hubiese fracasado, porque la verdad es que he aprendido tanto de ambas experiencias que no las tomo como fracaso.

Si siento algo de tristeza y molestia por no haber podido explotar dos grandes ideas.

Pero creo que eso forma parte de aprender a no aburrirse de nada, a entender que como todo en la vida, el esfuerzo y la recompensa deben ir de la mano y que nunca debo rendirme ante los retos.

A ver si no me aburro en la próxima.

miércoles, 10 de abril de 2013

Escritura Libre

Esto es lo que se llama escritura libre. Se basa en generar párrafos inconexos sobre diferentes situaciones.

La única regla es que dos parrafos no pueden ser el mismo tema. Es un experimento que busca poner todas las ideas que tiene uno en la mente en una sola página, a ver si existe alguna conexión entre todas las ideas (aparte del hecho de que todo lo escribí yo). Es un experimento que hago a veces, cuando tengo demasiado en qué pensar.

Vamos a ver que tal queda...
Tengo miedo de que mi trabajo no esté a las expectativas que existen de mi. He visto gran calidad en el trabajo de los deemás y la recepción inicial de mi trabajo ha sido buena, pero la realidad es que tengo terror de que en algún momento estalle la burbuja y en realidad no esté haciendo las cosas bien. Es un miedo a nivel patológico, que me imagino que disminuye con el tiempo, pero en este momento muero de miedo.
Quisiera expresar mi pensamiento acerca de las próximas elecciones y por qué creo que nuestro sistema político en Venezuela está roto: Seguimos buscando a un mesías, alguien que venga y resuelva los problemas por nosotros. Creo que Capriles quiere hacer lo mejor posible por hacer de Venezuela un mejor país, pero no sé si es la persona que merecemos como presidente. Merecemos a un Nicolas Maduro, porque él representa justamente lo que no queremos aceptar, que seguimos buscando a un mesías (con todo el complemento religioso que lo caracteriza). Así, si las cosas salen mal, sabemos a quien linchar directamente. Si elegimos a Capriles y las cosas salen mal (porque si algo es seguro, es que las realidades no se realizan únicamente con buenas intenciones), vamos a querer lincharlo, no porque haya salido mal, sino porque no era el mesías.

Ya tengo 5 meses aqui en panamá (cómo pasa de rápido el tiempo) y algo que tengo que aprender es a no perder el contacto con las personas que dejé atrás. Esta semana he estado bastante pensativo en qué será de esas personas, pero al realidad es que al no tener un punto de entrada, me da algo de pena hablar con la gente. Ayer hice un experimento (conversé con 3 personas que estimo mucho) y tuve buenos resultados, a ver si me pongo las pilas y cambio mi forma de relacionarme.

Me siento que est estancado a nivel intelectual. En los últimos años mi formación ha sido en áreas no-técnicas (diseño, resolución de problemas, etc.), pero siento que es necesario que dé el siguiente paso. Ya son 4 años desde que terminé el postgrado y siento que es hora de buscar algo nuevo. Me ha dado algo de miedo arrancar con un idioma (porque la verdad es que no sé cual), pero es hora de ponerme las pilas, me estoy quedando en el aparato.

Cuando inicié este blog, pensaba que iba a funcionar como el "pensadero" de harry potter (el que no sepa que es, por favor busquelo en google, realmente va a terminar queriendo uno), pero la verdad, el nivel de autocensura que me he impuesto en los últimos años empieza a rayar en lo ridículo. En los últimos meses he dejado de publicar artículos por el miedo a lo que pensarían los demás (tan intensa ha sido la autocensura que tengo par de meses completamente mudo, aún cuando he escrito al menos 3 o 4 artículos completos). Tengo que romper el ciclo, no sé que cambió en mí que ahora empiezo a preocuparme por lo que la gente dira... ¿qué vendrá después? ¿me empezaré a preocupar por mi aspecto? ¿me meteré a metrosexual?

Bueno, hasta aqui llego con la escritura libre. Es un ejercicio interesante. A ver que aprendo de él.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Reflexiones simples, conclusiones claras

Gente Realmente Divertida, no les ¿parece?
Nota Previa: Este es un post un poco más serio que de costumbre, creo que es la luna... luego regreso con algo más ligero. Y para no aburrirlos mucho les dejo una foto divertida de mi persona y mi esposa.

Mi papá es la persona más íntegra que conozco. Nunca en su vida ha buscado más de lo que le corresponde, siempre con un compromiso inquebrantable ante sus valores. 

Mi mamá es una de las personas más dedicadas y preocupadas por el bienestar general de mi familia, buscando ayudar en todo lo posible. No recuerdo la última vez que alguien en la familia no recibió ayuda de mi mamá en momento difíciles.

Mi hermano y yo fuimos educados con esos valores en primer lugar: Integridad y dedicación. Cada uno en su vida hemos aprendido lo difícil que puede ser mantener esas dos premisas (valores, tablas de ley, como lo quieran llamar) en todo momento.

Hoy tuve grandes conversaciones con personas que aún estando a la distancia, buscaban entender cómo que yo era como era. Buscaban entender no sólo las decisiones que tomé, sino como el trabajo que dejo detrás de mí es una muestra de bien que traté de hacer mi lo que me tocaba hacer. Me hablaron de cómo es importante no sólo obtener un resultado, sino que el esfuerzo no implicara ir en contra de lo que uno cree y le gusta.

Fueron tan interesantes las conversaciones que no me dí cuenta lo importante que eran hasta terminaron solicitando que los aconsejara. Nunca pensé que fuera alguien a quien pedirle consejo.

Sin entrar en detalles, hoy descubrí que tan profundas son mis creencias y valores. Al punto que me sentí realmente bien conmigo mismo. Hace un tiempo dije que me despedía de mi entorno en paz, pero siempre quedaba la duda de si realmente era una paz por desconocimiento (alguien me dijo una vez: "La ignorancia es atrevida e inocente"). 

Ahora estoy completamente convencido de que me fui en paz porque era el momento correcto de retirarme. El tiempo ha pasado (no puedo creer que ya tenga 3 meses desde que me fui), pero sigo estando seguro de que todo courrió por las razones correctas, en el momento correcto y con las personas correctas.

¿A qué voy con todo esto? (Se preguntarán los que aún leen)

A la irreparabilidad de las acciones que van en contra de los valores.

Yo puedo resolver muchas cosas en la vida (no puedo ni evitar la muerte ni fabricar dinero, lo siento para aquellos que me iban a escribir sobre el punto), pero algo que jamás podría reparar es el momento en el que voy en contra de mis valores.

Recuerdo una entrega de premios donde un ganador decía: Negocio todo, pero mis valores, jamás. Ese momento tuvo un impacto realmente fuerte en mi mente, ya que ha pasado mucho tiempo y sigo recordando el momento muy claramente.

Y si alguien me pregunta, ese será mi mejor consejo: 
 
Nunca negocies tus valores.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Cada quien llega con su rancho cultural


Nota del Autor: Inicialmente pensé en titular esta reflexión con el título ¿Quién se llevó mi coleto?, pero el título no le hacía honor a mi necesidad de compartir algo más. Así que formalmente notifico: Si no les gusta el título, pues quéjese con el autor (que con gusto escuchará sus comentarios).

Ahora y sin más preámbulos, una historia de horror.

En panamá no existe el concepto de coleto (y por transitividad, el concepto de haragán).

Para todo aquel venezolano que ha vivido en su país, existe una ley cardinal no escrita en donde en su casa no pueden faltar tres cosas:
  1. La cafetera (aunque no tomes café, para las visitas siempre hay que tener).
  2. Alguna virgen/santo/imagen espiritual (por un tema de fé en la protección de los nuestros y del santo hogar).
  3. Un haragán y un coleto (porque siempre hay algún sucio que limpiar).

El coleto forma parte de lo autóctono, es una imagen de nuestra identidad como país. Habla de la limpieza al detalle que siempre buscamos (o que tratamos de aparentar). Busca una casa sin coleto en venezuela y no la encontrarás. Es imposible, tan sencillo como eso.

En pocas palabras, un coleto y un haragán hablan de muchas tradiciones venezolanas: alguna limpieza profunda que nos obligaron a hacer, algún desastre que tratamos de esconder, algún momento en el que usamos nuestra imaginación y peleamos a los piratas/caballeros con algún vecino (porque coleto sin escoba no es coleto), algún animal que espantar. En fin, puedo enumerar cualquier cantidad de situaciones en donde un coleto (o su haragán) son no sólo útiles, sino indispensables para las necesidades de un hogar venezolano.

Mi sorpresa es que haciendo mi primera compra de recién mudado (e inmigrante por si no lo sabían)  descubro que no sólo no hay coletos, sino que el concepto es increíble para la gente.

Es desesperante hablar el mismo idioma y no darse a entender.

Así que sin mucho detalle les explico

AQUI HAY MOPAS. Para el que no sabe qué es una mopa (o trapeador), aquí les dejo una foto:

Y su nombre será GREÑUDA...

Inocentemente, compré una de estas maravillas de la tecnología (la de la foto es mía), pero al tratar de usarla como se usa un coleto/haragán, descubro que no sólo lo estoy haciendo mal, sino que lo estoy haciendo terriblemente (es decir, en vez de limpiar lo que estoy haciendo es un total y absoluto desastre).

Para aquel que me conoce, sabe que soy persona de retos, así que intenté VARIAS veces buscar la forma de auto-enseñarme a usar este misterioso aparato, ya que por dios, soy ingeniero con postgrado, ¿qué tan complejo puede ser pasar un coleto… SIN COLETO?

Entonces recordé que yo no aprendí solito a pasar coleto: me enseñó mi mamá. Claro, mi mamá es venezolana y su respuesta fue "En lo que vaya te llevo dos coletos y un par de haraganes". Si bien agradezco la intención, la solución no es ponerme a importar coletos (aunque sería un negocio interesante con la cantidad de venezolanos aquí), sino romper la barrera cultural.

Así que fui directo con la fuente: Conversé con una de las señoras que limpia la oficina, le expliqué mi predicamento (dejo a su libre imaginación la cara que puso la señora) y después de un par de consejos me explicó con cierto nivel de detalle su técnica de limpieza. Fui centro de un congreso sobre el uso correcto de la mopa, ya que se acercaron tres señoras más a explicarme sus técnicas. Realmente la mopa aquí es como el coleto en Venezuela, cada quien con su técnica y trucos.

Me pareció muy curioso que nadie les hubiera preguntado antes (estando es una oficina donde el 90% de la gente es extranjera, la estadística de ser la excepción me impresionó). Al preguntar a mis compañeros, descubrí que el negocio de la importación de coletos sería mejor negocio de lo que creo: casi todos pagan a alguien que les limpie la casa porque no saben limpiar si no es con los implementos venezolanos. Para no generar una crisis nacional por quitarle el trabajo a las señoras de servicio, decido formalmente no dedicarme al negocio de importar coletos/haraganes.

Ya sin miedo y después de tener mi certificado de asistencia al congreso internacional de la mopa/trapeador, me puse a practicar en la casa. Debo confesar que la técnica es más compleja que el uso del coleto/haragán, pero bien hecha el resultado es bastante satisfactorio. Tengo ideas interesantes para una técnica coleto/mopa/haragán que me permitan expandir mis ideas de negocio (conozco gente en Venezuela que mataría por una buena mopa en las manos correctas).

Hay muchas moralejas en esta historia, cada quien que se quede con la suya, pero la realidad es que no dejo de pensar en lo simple que es todo cuando decides que es alguien más quien decide tus valores, eres tú mismo el que decide cuando y como afrontar los retos y aprender de ellos, fortaleciendo tus valores en el camino. 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El Inmigrante Turista

 Si algo he aprendido en estas dos semanas que llevo aquí, es que el tiempo pasa más rápido de lo que uno cree.

Llevo poco tiempo en mi nuevo lugar de trabajo como para generar algún juicio. Algo que sí tengo claro es que como todo trabajo, hay cosas buenas y cosas malas. todo para mí es un reto, así que no estoy en una mala posición. Siempre aprendiendo, siempre buscando ser mejor de lo que fui ayer.

Llevo el suficiente tiempo como para tener ideas iniciales de cómo se manejan las relaciones sociales en mi entorno inmediato. Pero no voy a hablar de ese punto, aún mis nociones iniciales me parecen confusas.

Ahora, tengo suficiente tiempo aqui como para hablar como un Turista. Ya tengo dos semanas aqui, el tiempo máximo en lo que un turista puede ser considerado como tal. Después de ese tiempo, ya entras en un espacio que he decido llamar "El inmigrante turista".

En este tiempo ya conozco lo suficiente de una región de la ciudad como para moverme cómodamente, es como establecer tu perímetro inicial. Hay gente que define ese perímetro como es espacio entre los tres lugares más importantes: Tu casa (temporal o permanente), tu lugar de trabajo (o si estás realmente de turista, el lugar a donde más te diriges) y tu lugar de esparcimiento (en mi caso, el centro comercial que más me guste). 

Por mi naturaleza bizarra, decidí que mi espacio de comodidad iba a incluir la mayor cantidad de ciudad posible.

Así que me puse a caminar.
 
Una bonita ciudad para caminar sin lugar a dudas

El primer día caminé sin ninguna ruta definida, simplemente absorbiendo la mayor cantidad de sensaciones visuales, auditivas y olfativas posibles. Caminé más o menos 2 horas por avenidas que consideré principales a mi ojo experto. Aprendí mucho de la ciudad viendo a la gente caer en su propia cotidianidad: esperar al transporte público, caminar desde sus lugares de trabajo, conversar casualmente en un restaurant, comer algo en un puesto ambulante, trabajar, y quién sabe qué otra actividad más.

En otras palabras, fui netamente un expectador más.

Después de ese primer día, donde terminé total y absolutamente aturdido, coordiné varias actividades de búsqueda de residencia permanente, donde me llevaron a varios lugares a ver posibles sitios de hospedaje. Hay que tener en cuenta que al ser la primera vez que me montaba en un carro estaba literalmente perdido: Bien me hubieran podido llevar a otra ciudad y no me hubiera dado cuenta.

Viajar en una ciudad nueva, de pasajero, en un carro, es totalmente confuso: Aún cuando mi brújula interna es buena, realmente me perdí. Ví muchas calles, pero en realidad nada significaba para mí. Las personas con las que estaba me decían: "Esta zona es céntrica, bonita, tiene bastante acceso, etc". Soy una persona que cree en los demás, pero la conversa me sonaba demasiado a ventas, así que no me la creí en un principio.

Así que después de un buen rato viendo apartamentos, regresé a un punto conocido (es decir, me dejaron botado en el primer lugar que reconocí porque realmente no quería seguir saltando de lugar en lugar sin entender nada) y tomé una decisión: Volver a recorrer el trayecto a pie.

Empecé a conectar lugares con sensaciones, a recordar por donde había caminado sin rumbo, a respirar el aire de la ciudad como uno más. Y al empezar a conectar todo ese caminar, descubrí que mientras más caminaba, más empezaba a entender la ciudad.

Hice la misma actividad casi una semana seguida (creo que la agente de bienes raíces empezó a cansarse de mí), aprendiendo todos los días un poco más, trazando nuevas rutas, hablando con la ciudad en el idioma de la calle. Hasta que llegué al punto en el que dejé de escuchar y empecé a hablar.

Me falta demasiado por conocer, pero ya voy agarrando el truco

Me monté en un autobus, caminé y no necesité buscar un mapa para saber donde estaba. Pude apuntar hacia donde estaban las cosas.

En ese momento fue que me enamoré de la ciudad.

Me enamoré como el primer amor adolescente, el que no ve ni entiende que es lo que le gusta, el que apenas conoce a ese objeto del afecto. Pero en realidad me enamoré.

Eso significa que en algún momento dejaré la inocencia y empezaré a pelear, a no escuchar, a dejar de sentir el mensaje, a no escuchar lo que en realidad me quieren transmitir.

Pero ahorita soy un simple inmigrante que tiene el suficiente tiempo para entender lo que la ciudad tiene para ofrecer. 

A ver que me consigo después. 

viernes, 30 de noviembre de 2012

Espíritu de Aventura


Han pasado 10 días desde que hablé de mi despedida.

Han pasado 4 días desde que empecé a hablar de mi bienvenida.

He recorrido más espacio en mi mente del que creí posible.

He caminado menos de lo que quiero, pero más de lo que creí posible.

He sido retado mental y físicamente, y la verdad, estoy totalmente impaciente por demostrarme que estoy al nivel del reto.

No puedo juzgar nada, soy como un bebé recién nacido en un lugar que no conozco. 

No puedo decir que estoy mal, al contrario, estoy bastante bien.

No puedo decir que soy feliz, la felicidad es un estado por el que se trabaja.

No puedo decir que estoy triste, la tristeza depende de un estado de incomodidad que no siento.

No puedo decir que ha sido complejo, porque la realidad es que estaba preparado para un cambio tan profundo en mi vida.

No puedo decir que no extraño nada, ya que estoy separado de las personas a las que más quiero temporalmente.

Pero sin lugar a dudas puedo decir que estoy en paz.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Un montón de tonterías


Hace poco tomé la decisión más difícil de mi vida hasta el momento.

La tomé porque exactamente era eso. La más difícil.

No les puedo mentir, no ganaría nada con eso. Soy una persona que nací en una vida privilegiada en este país:

  • Mis padres son profesionales y están juntos desde hace 30 años. 
  • Mi hermano es tremenda persona y un profesional genial.
  • Nunca tuve necesidades (He trabajado para obtener lo que tengo y nunca se me ha regalado nada por mi lindo rostro)
  • Estudié en una muy buena escuela (donde conocí el valor de lo que tengo)
  • Me gradué en una gran Universidad (donde la excelencia era siempre la meta)
  • Me casé con la Mujer de mis sueños (que a veces me tiene cero paciencia)
  • Trabajé con los mejores profesionales (y creo que aprendí más de lo que creí posible)
  • Nunca he tenido problemas económicos (aunque no me molestaría no tener tantas deudas)
  • Vivo en una zona relativamente segura (y es muyyyyy relativo en Venezuela donde no hay lugar seguro hoy en día).


Y entonces me pregunto: ¿Por qué decidí dejar todo y volver a empezar en otro país?

Porque tomé una decisión.

Tomé la decisión de no seguir dando poder al que no lo merece.

No lo tomen políticamente hablando. Por lo menos no al principio.

No estoy a favor de nadie. Tomé la decisión de irme antes de las elecciones presidenciales de mi país.

Y les explico rápidamente por qué tomé la decisión.

Estamos atrapados. Todos los que estamos leyendo esto estamos atrapados.

Atrapados físicamente en una ciudad/estado/país donde después de las 6 PM tienes miedo de salir y lo peor aún, en donde dejar de confiar en la gente. 
Atrapados económicamente porque no importa que dos profesionales trabajen hasta decir basta porque lo único que haces es subsistir (y pagar las tarjetas de crédito). 
Atrapados emocionalmente, porque le dimos poder de afectarnos a quien nunca debimos darle ese poder. Porque nos estresa cuando alguien habla y no entendemos lo que significa la solidaridad. 
Atrapados mentalmente, porque estamos resignados como país a estar polarizados. A odiarnos unos a otros. A buscar castigar en ambos sentidos porque creer en una ideología u otra. 
Atrapados sin querer ver la salida, porque todos tenemos sabemos en donde estamos,  pero tememos saber a donde vamos.

Y pues me harté de darle vueltas a esta rueda.

Me cansé de no ver el futuro que quería para los míos.

Y tomé la decisión más difícil de todas.

La de dejar todo atrás y avanzar. Porque no les miento: Irse de tu país, sobre todo porque no me voy con odio, ni mucho menos deseo, es algo realmente complicado.

Tan complicado que no quiero hacer las maletas. 
Tan complicado que no sé ni siquiera por donde empezar. 
Tan complicado porque sé que es la decisión correcta, y aún así, no termino de creer que soy lo suficientemente hábil para decir: es hora de seguir mi camino
Le pido disculpas a todos los que quedan aquí. Yo me bajo del autobús para buscar otro. 

No me caigo a mentiras, el otro autobús puede ser peor.

Pero hoy prefiero el bueno por conocer y dejar atrás al malo conocido.

Nos vemos al otro lado del espejo.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Aquí trabajé YO

Nota Previa: Hoy fue mi último día laboral en un gran lugar. Extrañaré mucho a toda la gente con la que trabajé, pero la vida debe continuar. Esta es mi carta de despedida.

Aquí trabajé YO


Esta es una carta de despedida.

Quiero ser conciso, sin muchas palabras rebuscadas, ni mucha complejidad.

Por más de 7 años fui parte de una red de excelencia, orientada siempre a buscar más de cada quien. Estoy agradecido por ello.

Viví épocas buenas, épocas malas, épocas simples y épocas difíciles en mi tiempo aquí. Ninguna mejor que la otra, todas diferentes y con algo nuevo que aprender.

Digo con orgullo que algo de la red quedó en mi. Espero que algo de todo lo que hice perdure en el tiempo.

Quiero agradecer a todos los que me acompañaron en este viaje. Fue realmente divertido.

Siempre los tendré a todos en mi mente, no se olviden de los locos que en algún momento estuvimos por aquí.

Mucho éxito a todos,