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domingo, 14 de diciembre de 2008

Saludos, Inicios, Comienzos, Despedidas, Bienvenidas... En fin, Cambios




Quería regalarles algo que significara algo para los dos.

Busqué en todos lados algo que expresara la alegría que siento por ustedes, más ningún recuerdo material explica lo mucho que significa este paso que los dos acaban de comenzar.

Es por tanto que les regalo lo único en esta vida que valoro con todo mi corazón y que no es material.

A la bella esposa, dos ideas que tengo en la mente:

Ten paciencia.
A veces el hombre comete los errores más estúpidos
simplemente porque lo obvio nunca es amigo de lo evidente
y el hombre es famoso por ser evidente, más nunca obvio.

Todo lo que hacemos,
para bien o para mal,
debe ser en busca única y exclusivamente de la felicidad
ni un sentimiento menos
ni un Sentimiento más.

Al siempre apasionado esposo, dos simples comentarios:

Hasta la rosa más bella se ahoga con excesos
debes amar sin olvidar que el exceso de amor muchas veces lleva a la indiferencia
Ama sin medidas
pero mide y atesora lo que amas.

Siempre ten en cuenta que no importa que suceda,
ya has ganado más de lo que puedes ganar
Aquello que siempre buscaste,
ya junto a tí ha de estar.

No puedo buscar otra forma de expresar la alegría, quisiera decir que hay otras formas, quisiera decir que hay otros momentos, pero la realidad es simple, cada momento que nos llena de felicidad debe ser vivido al máximo.

Nunca se sabe que giros nos da la vida...

martes, 10 de junio de 2008

La pregunta de la Pregunta




Hoy voy a hablar de dos problemas importantes que tengo en mente.

Son tonterías... O complejidades propias de este loco que lo único que escribe...

Simplemente podrían considerarse decisiones intrascendentes... Pero por alguna razón que no logro comprender, para mí no lo son.

Mi primera pregunta es basada en una situación complicada que tuve que resolver: Para aquellos que no saben, estoy más que pasado (En cantidad) con la lista de invitados para la boda (Y que alguien me diga si eso no les ha pasado). Cada vez que veo la lista me doy cuenta que me faltó alguien, o mis padres me recuerdan de alguien, o mi novia me recuerda a alguien, o como sucede más veces de lo que quisiera comentar, algún primo que no incluí en la lista se incluye.

Ahora, cada vez que conversamos con el señor de la sala de fiestas, tengo el remoridimiento acerca de decirle que estamos pasados con la cantidad de gente, o dejarlo correr. Mi punto principal es que dicho señor nos ha repetido que tiene un límite de gente, y que ese límite no se puede superar por disposiciones de la sala de fiestas. Ahora, particularmente soy de las personas que creen que las fiestas son mejores si se VÉ GENTE: No hay nada más deprimente que una fiesta con mesas vacías, y en una boda, más aún (No es justificación, pero esa línea de pensamiento me da un poco de calma). Así que me he quedado callado...

Y con respecto a la lista de invitados, caemos en mi segundo dilema: Cuando uno hace la lista de invitados y llegas al tema de los panas, familiares, amigos y conocidos (Que llamaremos "costilla" para facilitar la redacción) que no tenían compañía sentimental (que de ahora en adelante llamaré "machuque"), simplemente se pone un (Uno/One/Ein/1) invitado.

Pues bien, sucede que al momento de entregar las invitaciones, descubrimos que la "costilla" tiene ahora un "machuque", por lo que se genera el momento incómodo de qué hacer con este cambio en el número de invitados, que sumado a la primera incognita, tenemos un simple silogismo: O me falta la costilla, o me sobra el machuque.

He optado por ser honesto y decirle a la costilla la verdad, por lo que ya he tenido un par de conversaciones medio intensas.

Más que una disyuntiva, este segundo caso es una forma de expresar que aún cuando sean "costillas", el "machuque" es algo inesperado, así que a falta de un término mejor, se los pongo simple: Ese no es mi peo, yo cumplo con invitar a la "costilla", lamentablemente no tengo espacio para invitar a todos los "machuque".

Pero como quien dice: "Costilla" que no jode, no es "costilla"

T-46...

domingo, 2 de marzo de 2008

Con el bate, la mandarria, el taladro y pare usted de contar

Nota Inicial: Hoy les voy a pedir un poco más de paciencia de la que normalmente tienen conmigo. Este es un post largo porque ejemplifica muchas de las cosas que tengo en mente. Voy a empezar a hablar de tres cosas que en un principio parecerán inconexas, luego trataré de complicarlas como siempre, y finalmente quedarán con un signo de interrogación por un final inesperado e incoherente. En otras palabras, este es un escrito como los de siempre. Disfruten la función...

Los votos


Siguiendo con la onda del matrimonio, una de las actividades que tengo en mi poder (y no son muchas) es escribir mis votos matrimoniales.

Para aquellos que no saben que son, los votos matrimoniales son aquellos sentimientos, promesas y deseos que confiesas a tu pareja enfrente a todos tus amigos, familiares y afines al momento de la ceremonia eclesiástica.

Aqui es donde todo el mundo me ha dicho: ¡Para tí debe ser fácil dado que escribes todo el tiempo y siempre se te ha hecho simple el escribir!.

Quisiera que pensaran por un momento la situación: Soy una persona que le cuesta pensar en situaciones perfectas, que siempre está buscando un nuevo retos, que nunca entiende todo de una sola vez y que a veces habla demasiado. Todo eso es receta para un desastre dada la situación de que tengo que escribir lo que siento por la persona más importante de mi vida.

Las posibilidades de que escriba algo tan complicado que no tenga sentido, tan profundo que realmente sea monótono, tan ladilla que realmente yo mismo no voy a querer decirlas son tal altas que he realmente estoy preocupado... Preocupado porque a final de cuentas voy a meter la pata y no me procupa en lo más mínimo.

Como adelante les diré algo: El día de mi boda, justo antes de salir a la iglesia, voy a publicar mis votos en conjunto con una foto de mi mismo en este repositorio de pensamientos. Si no me cae un rayo o algo parecido, tomaré eso como una señal de que a) Los votos no están tan mal y b) Por más loco que esté, mi esposa siempre tendrá la paciencia para decirme ¡Tranquilo, que nadie nunca le hace caso a las cosas que se dicen al momento de la boda!...

Los ciclos que terminan

Cada cierto tiempo pienso en la misma canción de Hector Lavoe "Todo Tiene Su Final" y lo que significa para mí. Amigos que se van, ciclos que deben terminar, fases que cada quien debe cumplir mientras anda en su caminar por la vida.

Antes de que piensen que me estoy volviendo complicado, simplemente estoy un poco triste, un poco melancólico, muy alegre y siempre muy analítico. Estoy en una fase de cambios importantes en mi vida, tanto a nivel personal como a nivel profesional. Es de esos momentos definitorios en la vida, en los que se pone a prueba realmente la enteresa de la persona, la madurez y capacidad de afrontar los momentos.

Uno de esos momentos donde no importa lo que hagas, siempre será la decisión equivocada la que tomemos.

Será equivocada no por se incorrecta, sino porque aprenderemos de la peor forma, porque creceremos a los golpes, porque lo haremos solos, porque a final de cuentas, no es sólo el fin de algo, sino el comienzo de otro momento en nuestras vidas.

Hace no mucho una persona sin querer me enseño algo tan valioso que hizo un cambio fundamental en mí: Me enseño a darme cuenta de que no importa que tan cómodos estemos, en algún momento la vida nos va a enseñar que nada es eterno y que es necesario aprender a despedirse, a dar cierre, en pocas palabras, a terminar para volver a empezar...

El chip de fábrica


Comentario común en la mujer molesta: ¡Todos los hombres son así!
Comentario común en el hombre obstinado: ¡Todas las mujeres son iguales!.

Damas y caballeros,

Tengo el placer de informarles que no hay respuesta a esa pregunta no formulada.

Si partimos del hecho de que todos los miembros de un mismo género se comportan de la misma manera, podemos encontrar una alta cantidad de pruebas que apoyan este precepto universal. No es necesario ni siquiera enumerar alguna dado que todo el mundo tiene infinidad de ejemplos, bien sean actuales, pasados, reales o ficticios (cuando digo ficticios, me refiero a ejemplos de las películas).

En cambio, si pensamos que es un hecho falso, conseguimos con igual facilidad cantidad de ejemplos y teorías que nos permiten igualmente comprobar nuestra teoría.

Es a partir de esto que he descubierto algo realmente importante para el desarrollo de la humanidad, y es que el ser humano (coloc ser humando para no poner ni el término "el hombre" ni "la mujer") viene o aprende una conducta básica: Catalogar a sus semejantes.

Es como si viniéramos con la instrucción básica de que si vemos algún fenómeno o cunducta, lo clasificamos sin pensar realmente si vale la pena hacerlo. Sin importar que sea una clasificación positiva o negativa, no nos sentimos a gusto si no hemos clasificado de principio a fin a las personas y su entorno.

Tal vez por eso nos gustan tanto los cuentos ajenos, porque permiten comparar clasificaciones. Porque hasta el cómo clasificas a la gente te permite clasificar a alguien. Es como una inmesa paradoja que nunca tiene respuestas, sólo más preguntas que nos hacen sentir bien...

Y ahora para el final...

¿Qué tiene que ver los votos matrimoniales con el fin de los ciclos y la conducta de clasificación compulsiva de la gente?...

Pues que son los temas que estoy tratando en mi día a día, que por conversaciones con mis allegados tienen un peso importante en el tiempo que les invierto.

En fin, se relacionan porque son mis pensamientos.

Clasifíquenme como loco, así todo tendrá sentido...

viernes, 8 de febrero de 2008

Conductas Colectivas




NOTA: Los eventos resaltados aqui se basan en la experiencia personal del autor, cualquier semejanza con la realidad propia de cada quien, es pura coincidencia.


Conversación casual:
- ¿Mi amor, que opinas de estas tarjetas? - Dice la novia
- Bueno, en realidad no me gustan mucho, porque >.- Dice el novio
- Ok, pero ya las mandé a comprar y dí el adelanto - Responde la novia
- ¿Para qué me pides opinión entonces? - Pregunta el novio con un poco de mal humor
- Porque me importa lo que piensas - Dice cariñosamente la novia
- Pero ya hiciste la compra - Dice el novio
- Exacto - Responde la novia.

Ahora que estoy en planes nupciales, formo parte de aquellos hombres que han pasado por aquel ciclo en la relación que se conoce como: "Novia Neurótica". Es por esto que quiero compartir un poco mis pensamientos con ustedes, dado que me parece que la experiencia es para contar y analizar.

Primero y antes que nada: todo este proceso de casarme me ha parecido no sólo interesante, sino divertido.


Antes de que salgan todas mis lectoras a llenarme el correo electrónico de amenazas de muerte o mensajes de odio, piénsenlo un momento: En la sociedad occidental, a la mujeres se les enseña que una de sus metas en la vida no es sólo encontrar a aquella persona ideal, sino hacer ILEGAL que ese compañero de vida si quiera piense en otra persona como compañera. Utilizando una analogía, "están marcando el ganado".


Durante sus días de infancia son rodeadas de juegos que las educan a buscar estabilidad de pareja, durante la adolescencia miden su popularidad por su capacidad de relacionarse efectivamente con el sexo opuesto. Es decir, es casi imposible pensar en una mujer que no tenga la ilusión de la boda perfecta, en donde ella tiene el control y sabe exactamente qué es lo que quiere.

Es ahí donde el novio pierde la batalla. Usualmente el hombre lo único que busca es la felicidad de la novia, por lo que cede el control de la boda desde un principio sin miramientos. En nuestro interior nos gusta pensar que tenemos poder de decisión, pero el control lo tiene la novia, y por ende la última palabra.

Las decisiones son usualmente autoritarias, por lo que el novio tiende a ser un simple expectador o asistente del evento.


Claro que hay excepciones, pero usualmente estas se deben a factores externos y son muy poco usuales, ¿o ustedes han visto muchos hombres yendo a "eventos de bodas" por su cuenta?. En estos eventos, la mayoría de los hombres toman una actitud pasiva mientras las mujeres se aglomeran y fluyen como pez en el agua. Están en su elemento, tomando el control de una situación para la cual han sido educadas.

La mujer, triunfalmente asedia a los proveedores, el hombre, tratamos de ayudar, pero usualmente no entendemos las delicadezas de un arte que sólo estamos empezando a ver, mientas que las mujeres tienen años de entrenamiento, por lo que las sutilezas tiene un gran valor para ella.

Todo esto me deja con sentimientos confundidos: Si el hombre ayuda, no ayuda como debes, porque para eso tienes que tener una experiencia que no se tiene. Si no ayuda, puedo asegurarte que tendrá problemas. Si opina, su opinión tiene un valor menor, dado que no estás en una posición de control. Si no opina, se coloca en una posición desventajosa. Es una posición compleja, en donde no parece haber una salida distinta a ser la persona sumisa durante todo este ciclo.

Con esa idea, los dejo, debo ir a otra reunión con el fotógrafo que eligió ella, el sastre que no hemos conocido per es bien recomendado, a la prueba de tortas otra vez porque los sabores no terminan de cuadrar (ni idea que significa esto), en fin, a formar parte de la conducta colectiva sólo con el fin de que la novia, que es la persona más importante en la vida del novio, sea feliz.